Para aquellos que lejos de la tilinguería veraniega, en plena pampa argentina -que es a la postre la única que sigue nutriendo, aún cuando agónica y denostada- las arcas del fisco, observan nuestra realidad, aquello que vivencian ya no es sorpresa o pena, sino engendrador de una creciente indignación. Parafraseando al gran senador romano, bien podemos clamar con él: -¿Hasta cuándo Catilina abusará de nuestra paciencia? ...
[+] seguir leyendo