Editorial

Departamento Penal de la UBA

Congreso Internacional de Psiquiatría

En el Imperio de las Euménides

Nueva Editorial por el
Dr. Mariano N. Castex

El Departamento de Derecho Penal de la UBA (Fac. de Derecho)

Su presencia en el 15° Congreso Internacional de Psiquiatría
Buenos Aires 29/30 septiembre 1/2 octubre 2008-09-30

Asociación Argentina de Psiquiatras
15° Congreso Internacional de Psiquiatría
Buenos Aires - Septiembre - Octubre 2008

Por primera vez en estos encuentros, aún cuando el tema psiquiátrico forense hubiera sido tratado en años anteriores, siempre enfocado desde una visión positivista y alienista, en particular en lo que a la inimputabilidad penal por razones siquiátricas se refiere, tuvo una presencia destacada el Departamento de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires (Fac. de Derecho), gracias al psiquiatra Mariano N. Castex , académico de ciencias y docente en esa alta casa de estudios, quien apoyado por el titular del encuentro, Dr. Néstor Stingo , ex médico forense, con meritoria actuación en asistencia e investigación en el Hospital Borda, logró la concurrencia primero del Prof. Eugenio Raúl Zaffaroni , quien disertó sobre el tema:

¿Es la peligrosidad incumbencia de la psicopsiquiatría forense?

Sus palabras fueron seguidas con elevado interés por parte de una nutrida concurrencia, sorprendida tal vez por algunas de sus aseveraciones, formados como están la mayoría de los profesionales argentinos de la especialidad en la una superada visión peligrosista y alienista impuesta en el país por corrientes positivistas de principios del siglo XX

Para Zaffaroni el forense psiquiatra o psicólogo –no teniendo unción de gurú, ni carisma de visionario- debe únicamente intervenir cuando en reales situaciones de riesgo para la sociedad, se constatara psicopatología, debiendo en estos casos recordar que asiste al magistrado como experto en la materia pero manteniéndose en el papel de tal, en el pleno sentido de estas expresiones.

El juez es juez y el perito es perito. Tras la exposición del prestigioso maestro del derecho penal el día lunes, siguió una mesa redonda en el día de ayer, centrada sobre el tema de las neurociencias, el libre albedrío y la culpabilidad, en la que en forma sucesiva expusieron Daniel Pastor , profesor titular de derecho penal y procesal penal, Julián Langevin, defensor oficial en el fuero penal nacional y también profesor en la UBA y el médico legista Ezequiel Mercurio , investigador en el CIDIF dependiente de la Academia Nacional de Ciencias y colaborador en los cursos que sobre Psicopatología y Delito dicta Castex en la misma Facultad de Derecho (UBA).

Este último coordinó esta reunión resumiendo lo tratado en las siguientes ideas. Primero: impregnándose uno de las neurociencias y sus avances ¿de qué manera liberarse de la trampa determinista al plantear temas como el del libre albedrío y de la peligrosidad? Segundo: Cómo hacer al eludir el Scylla estigmatizador a que conduce la verificación de imputabilidad penal, para no caer en el Caribdis de la institucionalización por inimputabilidad debida a razones psiquiátricas, en su realidad más estigmatizadora aún que lo primero? Al respecto, Castex, señaló, que lo esencial era mantenerse en el campo del sentido común, postura que en el fondo implica atenerse a la más estricta lógica, anclándose en una objetividad despojada en lo posible de sesgos, ideologías y toda suerte de fanatismos u oportunismos políticos y demagógicos.

Agregó de inmediato que es forzoso admitir que el tema de la libertad es inabordable, al menos para el mundo de las ciencias, en su complejidad global. El día que la(s) psicología(s) o la(s) biología(s) crean haber logrado o logrado desvelar y explicar el misterio de la libertad humana, dejarán –dijo- de ser lo que son, por haberse desplazado al plano de la filosofía.

También indicó como ulterior reflexión, que se impone al bucear en la relación entre el derecho y las ciencias, hacerlo con la precaución que impone el circular por toda encrucijada o urdimbre discursiva, sobre todo cuando se encuentra uno en el tablado de emisión desde donde la sociedad espera –cuando no exige- un discurso tranquilizador. A ello se añade lo prudente del saber detectar con precocidad el peligro entrañado por el uso y el abuso de los conceptos equívocos, el saber prever y mantenerse con equilibrio al surfear con conceptos análogos, como también el estar persuadidos que la univocidad entre ambos discursos –el de las ciencias y el del derecho- es algo absolutamente inexistente.

En sus palabras: -Una mera quimera que conduce a dislates de envergadura, los que se originan en una disfunción comunicativa que surge del entrecruzamiento de los discursos, imponiéndose como consecuencia el desajuste o desfasaje conceptual que autores anglosajones denominan el mismatch. Si ni siquiera nos ponemos de acuerdo en el concepto de conducta y menos en el de conducta humana, cómo es posible que nos entendamos al tener que analizar la culpabilidad, adjetivación última de aquella. Los peritajes psicopsiquiátricos en su gran mayoría, no pasan más allá de ser exposiciones de probabilidad vertidos en fauces sedientas necesitadas, ante la carencia de otras pruebas, de argumentos para castigar.

Son útiles por cierto en tiempos actuales, en donde la Justicia es reemplazada por la Venganza –continuó Castex- y entrando en el terreno de la mitología al que es tan afecto se preguntó si no se ha ya trasformado a Temis –madre de las Hesperides- instaurada por derecho propio en el trono del que mana el espíritu de justicia, de los usos y de las leyes, en una nueva dimensión de lo fatídico –como se hiciera en la decadencia del imperio latino-, acercándola a Hécate, hija de Hera, la temida noctámbula trirostrada, que rodeada por perros infernales, recorría los caminos, reposaba sobre las tumbas y azuzaba a sus terribles acompañantes a los lugares de crimen para destrozar culpables.

Concluyó así preguntando: -¿Acaso en la civilización de los últimos siglos no ha reinado más que en otros anteriores esta diosa traciana, sembrando por doquier sus demonios para enloquecer y torturar a los hombres?

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