Editorial

El cerebro al banquillo¹

Por José García Paz para Forense Argentina

Nuevas investigaciones en neurociencias muestran qué regiones del cerebro son las encargadas de valorar y controlar nuestras conductas y cómo el cerebro determina el delito y la pena que le corresponde.


Los estrados judiciales son de alguna manera laboratorios donde se investiga la naturaleza humana, los jueces, defensores y fiscales exploran sobre cuestiones relacionadas con la memoria, la salud mental, las conductas y la responsabilidad. Investigaciones actuales en neurociencia comienzan a estudiar cómo es la anatomía cerebral de un juicio justo. Se trata de explorar la anatomía de la justicia.

Nadie sabe aún cómo es posible que millones de microscópicas células cerebrales logren analizar, a través de su interrelación, conceptos jurídicos y morales tales como qué acciones están bien y cuáles están mal. Sin embargo, recientes investigaciones realizadas en la Universidad de Vanderbilt, identificaron qué regiones cerebrales se activaban cuando los sujetos al igual que jueces o jurados, pensaban en cuestiones relacionadas con el delito y la pena. En el experimento, que arroja interesantes resultados tanto para la filosofía, como para el derecho penal y las neurociencias, los investigadores crearon escenarios dónde los voluntarios debían analizar en diferentes delitos la responsabilidad de los sujetos y dictar sentencias acorde a dicho análisis, mientras la actividad cerebral era escaneada mediante modernas técnicas de neuroimagen cerebral.

El Profesor Owen Jones de la Facultad de Derecho de la Universidad de Vanderbilt, quien participó de la investigación junto a los neurocientíficos Rene Marois y Josué Buckholtz, señala que "al igual que la respiración, damos por sentado, la toma de decisiones. Si queremos un mundo en donde las decisiones realizadas por los jueces y jurados sean justas, imparciales, sensibles y razonadas, entonces tenemos que comprender cómo es que se produce la toma de decisiones".

En la primera parte del estudio, los investigadores midieron como se comportaba el cerebro de 16 voluntarios cuando no tenían nada que los relacionara con el sujeto acusado de un delito al que se tenía que castigar. La actividad cerebral fue medida a través de Resonancia Magnética Funcional, se midió la demanda de oxigeno y flujo sanguíneo asociada a la actividad neuronal de determinada región, mientras los voluntarios realizaban dos análisis jurídicos diferentes: sobre la culpabilidad (responsabilidad) y el castigo. Se le plantearon 50 escenarios hipotéticos distintos, que iban desde el simple robo de un CD de música hasta una violación o un homicidio.

Los investigadores detectaron que al menos dos zonas del cerebro se activaban durante las tareas relacionadas con analizar el nivel de responsabilidad, es decir si eran o no imputables, y asignarles una pena. Las áreas que se activaron con mayor intensidad fueron, la corteza prefrontal dorsolateral derecha, relacionada con el razonamiento analítico y las regiones relacionadas con la emoción.

Así la activación de la región prefrontal se producía cuando los voluntarios analizaban el grado de culpabilidad del sujeto. En tanto que las regiones emocionales se activaban cuando se analizaba el castigo que le correspondía a cada sujeto.

En la toma de decisiones participa un componente emocional que fue detectado por el estudio a través de la activación de las respectivas regiones cerebrales. Dicho componente emocional sorprendió al Dr. Marois, uno de los autores quien señaló que "este tipo de razonamiento puede no ser tan imparcial y tiró por tierra mi prejuicio sobre el sistema jurídico. Pero quizás este descubrimiento no sea tan novedoso para los abogados".

"Son los primeros pasos en la investigación de procesos complejos. Hay mucho que pensar más allá de la demanda de oxigeno y sangre". No se trata de extraer conclusiones simples y reduccionistas de este tipo de estudios.

Esta investigación fue publicada en la revista Neuron en el mes de diciembre de 2008 y se trata del primer paso del proyecto internacional de tres años organizado por la John D. and Catherine T. MacArthur Foundation, quien donó 10 millones de dólares para la investigación del impacto de las neurociencias sobre el derecho penal.

El proyecto financiado por MacArthur, cuenta con la supervisión de la ex jueza de la Suprema Corte de los Estados Unidos, Sandra O´Conner y el neurocientífico de prestigio internacional el Dr. Michael Gazzaniga de la Universidad de California en Santa Bárbara, y ha reunido a 30 expertos del cerebro, abogados, y filósofos con la finalidad de estudiar cómo las investigaciones actuales sobre neurociencias pueden transformar las nociones tradicionales de la responsabilidad, la culpa y la toma de decisiones en temáticas penales.

El impacto de las neurociencias con relación a cuestiones de responsabilidad criminal no ha llegado aún a su máximo esplendor. Es tibia la recepción de estas nuevas investigaciones por parte de los expertos forenses.

En la Argentina, el Departamento de Neurociencias y Derecho Penal del Centro Interdisciplinario de Investigaciones Forenses (CIDIF) de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, ha sido el pionero en introducir la temática tanto en el foro local como en la cátedra. En tal sentido, fueron varios los casos donde los expertos del Centro han analizado, con el apoyo de modernas técnicas neuroimágenes cerebrales las posibles implicancias de las disfunciones cerebrales halladas en temáticas penales relacionadas con la imputabilidad y responsabilidad de sujetos afectados por disfunciones cerebrales.

El director del Centro, el Dr. Mariano Castex, junto a uno de sus investigadores, el Dr. Ezequiel Mercurio coautor del reciente libro Imputabilidad penal y Neurociencias (Ad-Hoc, 2008), señalan que las últimas investigaciones en neurociencias comienzan a echar un manto de luz sobre qué regiones cerebrales son las encargadas de controlar y valorar nuestras conductas. Estas nuevas investigaciones comienzan a interesar no sólo a la medicina y biología sino también al derecho penal y la filosofía. Tal es así que en el último Congreso Internacional de Psiquiatría realizado en Buenos Aires durante el mes de octubre, una de las mesas principales estuvo integrada por ilustres profesionales del derecho penal, como el Dr. Pastor y el Dr. Langevin, quienes junto a los investigadores del CIDIF, aportaron una interesante visión interdisciplinaria sobre esta problemática actual.

La conclusión más importante que brindaron los expertos, más allá de comentar los últimos descubrimientos en neurociencias de la conducta y analizar las implicancias en el derecho penal, fue que estos avances deben tomarse con precaución y suma prudencia.

Para más información contactarse a info@forenseargentina.com.ar

¹ El presente trabajo reproduce en parte el artículo de Robert Lee Hotz, The Brain, Your Honor, Will Take the Witness Stand publicado en el Wall Street Journal el 15 de enero de 2009. Se trata de una traducción libre del autor.
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